El rumor empezó a circular desde el lunes a la noche. Román tenía algo fuerte para decir. Durante el martes, la versión fue creciendo. Lo sabían solamente el 10 y su familia. Su hermano Sebastián arrojó la primera piedra desde su cuenta de Twitter. “La bomba que se viene mañana en Brasil ni se imaginan, se mueren”, escribió. Y luego explotó.
Después del revuelo en las redes sociales, varios dirigentes (entre ellos Daniel Angelici y José Requejo) se preguntaban en una mesa de café, en San Pablo, si alguno sabía algo de la bomba... La cúpula no estaba al tanto de lo que se venía.
Román se guardó su secreto. Lo vivió junto a su hermano Cristian, apodado el Chanchi , que lo acompañó durante su estadía en Brasil. No se lo dijo ni a sus amigos más íntimos del plantel. Su idea era no influir en el ánimo de ninguno.
Sobre el mediodía del miércoles, Riquelme buscó el contacto con Angelici. Se juntaron y Román le soltó la noticia. Cuentan que el presidente le pidió que lo pensara unos días durante sus vacaciones. Román, que ya tenía la determinación lista, le afirmó que no cambiaría. Entonces, el dirigente le mostró su preocupación por la manera en la que se comunicaría a la gente la partida del 10. El enganche le rogó que no se filtrara nada antes del partido y cerró: “De decirlo me encargo yo”.
Varios jugadores comenzaron a consultar entre la prensa si alguno sabía algo del tema. Se fueron al Pacaembú sin novedades. Hasta los máximos dirigentes desconocían el anuncio.
Luego de la derrota, Román saludó con mucho afecto a todos sus compañeros. Era la primera señal. Ya en el vestuario, esperó a que el preparador físico Gustavo Otero liberara al plantel hasta el 16 de julio. Riquelme juntó a todos, pidió la palabra y dijo: “Les quería decir que no sigo en el club. No tengo nada más para dar. Es díficil, pero ya lo decidí y no hay vuelta atrás”. Erbes, Ledesma y Viatri rompieron en llanto. El dirigente Juan Carlos Crespi intentó convencerlo y no pudo. También hubo palabras similares de los referentes del plantel. Román ya no era jugador de Boca.
La jornada de ayer lo encontró manejando hacia una ciudad del interior. A bordo de su camioneta alemana, se comunicó por mensaje de texto con Angelici para decirle que hasta el lunes no volverá a Buenos Aires. Su idea era frenar cualquier intento por torcer su voluntad. Es que en su vehículo se fue el fútbol. De vacaciones o para siempre. Lejos de Boca.